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Este abuelo construye juguetes de madera y los regala a los niños pobres en Navidad como Santa Claus

La mayoría de niños ya estarán preparando sus listas de regalos para que Santa Claus y los Reyes Magos les traigan muchos juguetes. Pensemos aquí en la ya tradicionales PlayStations, teléfonos móviles y demás regalos tecnológicos, mientras que los padres hacen cuentas para ver cómo se las arreglan para que les cuadre el dinero durante estas semanas.

Lo que sí ocurre es que, mientras tanto, otros pequeños no tienen la misma suerte y apenas tienen dinero no ya para juguetes navideños, sino para cubrir sus necesidades diarias más básicas.

Afortunadamente, todavía existen Santa Claus reales que no viajan a bordo de trineos voladores pero tampoco les hace falta. La historia de este hombre de 80 años llamado Jim Annis te parecerá salida de una película de Navidad clásica, porque dedica parte de su dinero y tiempo en fabricar juguetes de madera para regalar luego a los niños más pobres.

El hombre fabrica los juguetes con sus propias manos, los pinta y los deja como nuevos, tanto que parecen comprados en una tienda, solo que son construidos de manera artesanal en lugar de salir de una fábrica.

Jim es un veterano del ejército, pero ahora colabora con otro ejército menos belicoso, el “Ejército de Salvación” para distribuir ropa y comida entre los más necesitados en Florida, EEUU, aunque él se encarga cada año de algo más.

Cuando el Ejército de Salvación entrega comida y ropa a las personas en esta área, yo entrego mis juguetes.

El hombre invierte cada año cerca de 1.000 euros de su bolsillo y le llega para fabricar 300 juguetes, pero no le importa realizar esa inversión cuando ve las sonrisas que dibujan los niños a los que hace los regalos. También recibe ayuda de vecinos y conocidos que le proveen de algo de madera para sus trabajos.

Me gusta cuando la gente me pregunta cuánto me pagan por hacer estos juguetes. Entonces yo les digo que mi paga es cuando veo la sonrisa en los rostros de los niños. Espero poder hacer esto hasta que mis dedos me lo permitan.

Jim no sólo lo hace por su buen corazón, también sabe lo que es vivir con necesidad:

Mi papá trabajaba, pero no ganaba mucho dinero. Es difícil tener una gran Navidad con cinco hijos.

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