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La primera central eléctrica que captura CO2 del aire y lo mineraliza ya existe en Islandia

En Islandia han inaugurado la primera central eléctrica del mundo que captura CO2 de la atmósfera y lo convierte en un mineral sólido que puede luego almacenarse, evitando su liberación a la atmósfera.

En el proyecto han participado tanto el gobierno islandés y algunas empresas privadas como la suiza Climeworks y se encuentra todavía en fase de pruebas en la ciudad de Hellisheidi. El objetivo del proyecto es claramente ecológico orientado a conseguir disminuir la subida de temperatura global de una manera que antes no se había abordado.

La tecnología aplicada es capaz de reabsorber el 60% del CO2 que genera la central eléctrica mientras está generando electricidad. La idea no es ya solo conseguir una forma práctica de reducir sensiblemente el CO2 de la atmósfera, también tratan de probar que esta iniciativa es realmente una alternativa segura y viable económicamente que podría expandirse a plantas eléctricas de todo el mundo.

El sistema funciona con un módulo especial que está diseñado para capturar el aire directamente como un gran aspirador. Luego procesa ese aire capturado para mineralizar el CO2 y el sulfuro de hidrógeno que se ha filtrado a escala industrial.

El proceso se realiza gracias a un filtro diseñado de manera que emula el proceso de mineralización que se produce de manera natural a lo largo de siglos, solo que de manera acelerada.

Hemos probado que podemos convertir de forma permanente el gas de efecto invernadero en roca imitando los procesos naturales.

El diseño actual permite extraer una tonelada de CO2 a un coste de 500 euros, pero no hay que olvidar que se trata aún de un prototipo funcional en periodo de pruebas que puede ser mejorado sensiblemente.

El potencial de escalar nuestra tecnología en combinación con el almacenamiento de CO2 es enorme

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